Marzo es el Mes de la Concientización sobre el Mieloma Múltiple. Cada año, más de 35,000 personas en los Estados Unidos son diagnosticadas con mieloma múltiple.
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El mieloma múltiple es un tipo de cáncer que afecta las células plasmáticas de la sangre. Las células sanguíneas, como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas, se producen en la médula ósea, que es el interior blando y esponjoso de los huesos. Las células plasmáticas son un tipo de glóbulo blanco que produce proteínas específicas llamadas anticuerpos para ayudar al cuerpo a combatir enfermedades e infecciones.

En el mieloma múltiple, las células plasmáticas malignas se multiplican sin control en la médula ósea. Estas células de mieloma pueden acumularse en los huesos y en los tejidos blandos del cuerpo, formando tumores llamados plasmocitomas, que pueden causar erosión ósea. Las células de mieloma pueden desplazar a las células sanguíneas sanas en la médula ósea e interferir con la producción normal de células sanguíneas, lo que provoca afecciones como anemia (nivel bajo de glóbulos rojos), leucopenia (nivel bajo de glóbulos blancos) y trombocitopenia (nivel bajo de plaquetas).
Las células de mieloma también pueden interferir con las células que mantienen los huesos fuertes y sanos, causando dolor óseo, debilitamiento de los huesos y lesiones líticas (áreas blandas en los huesos). Por lo tanto, las personas con mieloma múltiple comúnmente tienen huesos débiles y un mayor riesgo de fractura en comparación con las personas sanas. Este daño óseo puede aumentar el nivel de calcio en la sangre, lo que da lugar a una afección conocida como hipercalcemia.